Cuando te encuentres testificando en un centro comercial, pero parece que el mensaje de la cruz no tiene sentido para él/ella, pregúntale algo así:

“Si tu tienda preferida estuviera ofreciendo un descuento del cincuenta por ciento en toda su mercadería hoy, ¿comprarías algo?”



“Por supuesto que sí”. Casi todos responderán.

“¿Y si ofrecieran el noventa y nueve por ciento de descuento en algunas de las prendas?”

“No solo compraría cosas para ti, ¡sino para tus amigos también!” (¡No es de sorprenderse, ya que las prendas solamente le costarían cincuenta centavos!)

Aplicación: “Si estás dispuesto a aceptar un descuento del noventa y nueve por ciento por una prenda de vestir, ¿por qué” no habrías de aceptar una oferta del cien por ciento de descuento sobre todos tus pecados - pasados, presentes y futuros - lavados por la sangre de Jesucristo?”

Al testificar de uno a uno podrás encontrarte a más de uno que te diga: Se que soy culpable pero creo que iré al cielo. Normalmente es así porque él piensa que Dios es “bueno” y que Él pasará por alto el pecado en su caso. Dile algo así. Imagina que estas ante un juez en un caso criminal, y el juez tiene todas las evidencias en tu contra. El sabe que eres un asesino, y que has mentido para evadir la justicia. Si él es un buen juez no puede dejarle ir. Él debe asegurarse de que si eres culpable seas condenado. 


Aplicación: Así también si Dios es bueno, Él debe (por naturaleza) castigar a asesinos, violadores, ladrones, mentirosos, adúlteros, fornicarios, y todos aquellos que viven en rebelión a la luz interior que Dios ha dado a cada hombre.

Al testificar de uno a uno podrás encontrarte a más de uno que te diga: Yo no creo en Dios. Dile algo así. ¿Dime, estás de acuerdo que existen leyes físicas que gobiernan el universo, por ejemplo, la ley de la gravedad? Observa, tengo en mi mano un lapicero. Yo puedo decir que no estoy de acuerdo con la ley de la gravedad. 

También puedo sentir profundamente que no me gusta tal ley y que de aquí en adelante no voy a poner atención a esa ley. Basado en eso, puedo insistir que cuando suelte el lapicero de mi mano, él quedará en el aire en donde la estoy dejando. Pero cuando lo suelte, ciertamente caerá. Ves, no importa mi opinión. La ley universal de la gravedad va continuar. 


Aplicación: Es lo mismo con respecto a las leyes espirituales, ósea Los Diez Mandamientos. Si piensas que violar los mandamientos no tiene consecuencias eso no cambiará para nada la opinión de Dios, pues Dios se asegurará de que todos los violadores de la ley paguen por su desobediencia. Independientemente de cuál sea tu opinión respecto a Dios o como creas en El, en el día del juicio, Dios se asegurará de que la Ley se aplique en su totalidad y se haga justicia en tu caso.



Una persona que asiste a la iglesia tal vez necesita ayuda en entender la diferencia entre solamente “creer en Jesús” y “ser nacido de nuevo” Digamos algo así: “Si tú y yo estuviéramos en un avión, y supiéramos que el avión está al caerse, y yo tuviera puesto mi paracaídas y tú no, ¿qué es la cosa más amorosa que podría hacer por ti? ¡Sería decirte que te pongas el paracaídas!... ¿verdad? Si me dijeras que ya crees en el paracaídas que está debajo de tu asiento, pero no te lo pones, te suplicaría ponértelo en seguida—porque sé lo que te sucederá si saltas sin el paracaídas. Simplemente creer en el paracaídas no te ayudará; te lo tienes que poner para que te sirva de algo. 


Aplicación: “Eso es lo que dice la Biblia que debes hacer con Jesús. No basta solo ‘creer’ en Jesús (los demonios también ‘creen’ y ‘tiemblan’); debes ‘vestirte del Señor Jesucristo’ para ser salvo. Esto lo haces por medio del arrepentimiento y de poner tu confianza en Jesús como Señor y Salvador. Esto es ser nacido de nuevo.” No te engañes, Dios no puede ser burlado.


Al testificar de uno a uno también podrás encontrar a alguien que aun no entienda la gravedad de ir al infierno o de procurar ponerse a cuentas con Dios y tal vez te diga: Ah…se que soy culpable y que voy a ir al infierno. Pregúntale si esto le preocupa o si le importa o no. Háblale acerca de cuánto valora sus ojos, y cuanto más debe valorar la salvación de su alma. Dile algo así: ¿Me venderías uno de tus ojos por $1 millón? ¿Qué tal ambos por $20 millones? ¿Nadie en su sano juicio lo haría–verdad? 

Tus ojos no tienen precio para ti, sin embargo ellos son solamente las ventanas de tu alma. Jesús dijo que tus ojos no valen nada comparado al valor de tu alma; el dijo: "Y si tu ojo te es ocasión de pecar, sácatelo; te es mejor entrar al reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos y ser echado al infierno" (Marcos 9:47). El preguntó, "¿Qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma?” (Mateo 16:26). No hay nada tan importante como tu salvación. 

Aplicación: Cuando Jesús dijo esto estaba diciendo una hipérbole, ósea, una exageración para mostrarnos una gran verdad. Jesús subestima el valor de la vista en comparación al valor de tu alma y destino eterno. 

Para Dios es de más valor el destino eterno que aun la propia vista de uno. Si no vacilamos en ponerle precio a nuestros ojos, cuanto más debiéramos considerar nuestra salvación eterna. No existe nada más importante que tu salvación. El comparar el valor de tus ojos al valor de tu destino eterno es algo digno de considerar.
En muchas ocasiones al testificar de uno a uno podrás encontrarte a alguien que te diga: “Yo no creo en el infierno, o,…yo no creo que todo sea blanco y negro como dices. Dile algo así: “Eso no importa. Igual tendrás que enfrentar a Dios en el Día del Juicio, sea que creas en él o no, eso no importa. Si camino en una autopista cuando un enorme camión está dirigiéndose hacia mí y digo “ah...no creo en los camiones” mi falta de fe no cambiará la realidad. 

Aplicación: Amablemente dile que él ha admitido que ha mentido, robado, y cometido adulterio en su corazón, y que Dios le dio una conciencia para que pudiera distinguir lo que está bien de lo que está mal y que independientemente de lo que crea Dios lo juzgará rectamente en el Día del Juicio. También puedes decirle: Además ¿Sabes lo que acabas de hacer? Has violado el segundo mandamiento que dice: No te harás imagen ni ninguna semejanza. No debes de hacerte un Dios el cual se adapte a ti.

Puedes usar esta ilustración para reforzar la necesidad de arrepentirse una vez que alguien ya ha reconocido su pecado, o cuando estés explicando la fe y de que Cristo pagó su multa por haber violado la ley y que la justicia fue satisfecha al Jesucristo pagar tu deuda. Dile algo así: Imagina si te dijera “tengo buenas noticias para ti”: alguien ha pagado tu multa de 25,000 dólares por exceso de velocidad. “Probablemente reaccionarías diciendo” ¿Qué estás diciendo? Esas no son buenas noticias, pues no tiene sentido. Claro, tú no crees que tengas una multa de 25,000 dólares por exceso de velocidad pues insinúo que has quebrado la ley; cuando no piensas que lo has hecho. 


Sin embargo si la noticia te la expreso de otra manera puede tener más sentido. “Mientras tú estabas manejando hoy el radar de tránsito dejó registrado que pasaste a 70 Km. por hora en una zona donde hay una escuela de ciegos. Allí habían 10 señales de tránsito que dejaban bien en claro que la velocidad máxima en esa zona es de 30 Km. por hora, pero seguiste a 70 Km. por hora. Lo que hiciste fue extremadamente peligroso, la multa es de 25,000 dólares. La ley iba a tomar su curso cuando alguien que ni siquiera conoces paró el trámite y pagó la multa por ti. Eres muy afortunado”. 



Aplicación: De la misma manera, si solo te digo “Jesucristo murió en la cruz por tus pecados” te parecerá una locura y algo ofensivo porque estoy insinuando que eres un pecador cuando no piensas eso de ti mismo. Pero abrir la Ley divina, los Diez Mandamientos, solo te estoy mostrando lo que precisamente has hecho mal, que has ofendido a Dios al violar Su Ley.

Si al testificar te encuentras con alguien que no quiere aceptar todo el consejo de Dios, o tal vez con algún cristiano que no cree que se deba alarmar a la gente con palabras como pecado, día del juicio, infierno, arrepentimiento...etc...Pregúntale: Si tú medico te recomienda una medicina amarga para tu hijo, ¿la mezclarías en un vaso de agua para que no sepa tan amarga y le darías a tu hijo una cucharadita de la mezcla adulterada? ¡No!, pues perdería todas las propiedades curativas. 

Aplicación: De la misma manera, si elimino todo el consejo de Dios, encerrado en el evangelio, no solo te estaré ocultando toda la verdad sino que no obtendrás los mismos resultados, tu conversión no será genuina.

Si al testificar te encuentras a alguien que no se siente pecador o cree que el no está en peligro pues todos pecan igual que él, dile algo así: A menudo los conductores piensan que la ley ha olvidado patrullar la carretera y exceden el límite de velocidad, transgrediendo así la ley. Aparentemente todos saben que están haciendo mal pero piensan que no está tan mal porque los demás lo están haciendo también. Pero cuando la policía entra en la autopista con las luces rojas y azules intermitentes. El corazón del conductor se paraliza y palpita aterrorizado. Ahora el conductor no está tan seguro que otros conductores también estaban conduciendo a exceso de velocidad. Él sabe que es personalmente tan culpable como cualquier otro, y tan solo pensar que sea él a quien atrapen lo pone nervioso. De pronto, su mera transgresión de exceso de velocidad ya no parece tan insignificante, ahora su delito se ha agrandado por la presencia de la ley. 

Aplicación: Así les pasa a muchos, piensan que como la mayoría lo hace, el delito no es tan grave, y dicen: ¿Quién no ha mentido, robado, tenido un pequeño desliz? Saben que están haciendo mal pero como piensan que Dios no los está viendo no ven su pecado como algo tan grave pues piensan que todos lo hacen por igual. Pero cuando la ley de Dios revela a tu corazón que eres responsable por tu propio pecado entonces debes reaccionar.

Si al testificar de uno a uno vez que la persona aun no le da la importancia al Día del Juicio que la que le debiera dar, confróntalo con esta ilustración: ¿Si te ofreciera un puño de diamantes o un vaso de agua fresca y limpia, cual elegirías? Los diamantes por supuesto, ¿Quién en su sano juicio no lo haría? Pero Escuela de Evangelismo 6 si estuvieras arrastrándote en un desierto con los labios partidos, la lengua hinchada y muriendo de sed, y te ofrecieran un vaso de agua fresca y clara a un puño de diamantes, despreciarías los diamantes y dirías: dame el agua antes de que muera. Eso es lo que se conoce como “prioridades circunstanciales”; tus Prioridades cambian de acuerdo a las circunstancias. 

Aplicación: ¿Si hubiera manera de conseguir vida eterna, te interesaría? Claro que si, cualquiera en su sano juicio lo haría. Dios te ofrece la vida eterna, pero quizás ahora no te interesa, prefieres los brillantes diamantes de tus pecados. Bueno en el Día del Juicio tus circunstancias cambiaran radicalmente, gritarás: ¡Dios sálvame! Pero entonces será tarde.


La mayoría de las personas no piensa que Dios considera robar como robar hasta que el valor de lo robado lo impresiona. Sin embargo, si yo abro tu billetera y saco un dólar solamente, soy un ladrón, y la Biblia dice que los ladrones no entrarán en el reino de Dios. ¿Qué cosa sería de tanto valor de ser robada como para que pierdas tu alma? Jesús preguntó “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mateo 16:26). Considera esto: Sin un ladrón roba un banco y después devuelve el dinero no deja de ser un ladrón. 




Otros ejemplos de robar: Mentir al reportar impuestos; copiarse en un examen; llegar tarde o irse temprano del trabajo o tomar más tiempo de almuerzo de lo permitido; tomar objetos del trabajo como plumas, papel; hacer copias para uso personal.

Si tengo dos cerditos sucios, inmundos, malolientes; y los dejo ir, y tengo una mesa enorme llena de basura e inmundicia y al otro extremo tengo una mesa con la mejor comida de Holanda. ¿Dónde crees que van a ir? De seguro se van a ir derecho a la basura…la van a comer y van a estar muy felices al menear sus colitas.


¿Por qué?

Porque son cerdos. … Es su naturaleza. … Los cerdos aman la basura…Y no se avergüenzan de ello.

Pero digamos que yo miro a esos dos cerdos y tengo el poder de transformarlos en hombres y digo: ‘¡Conviértete en hombre!’. En el momento en que ese cerdo se transforma en hombre,… ¿qué va a suceder?

Va a salirse fuera de la basura. Y va a empezar a vomitar la basura que estuvo comiendo con deleite. Va a sentirse mal y asqueado por lo que ve.


Aplicación: Así pasará si te conviertes a Cristo… Dios pondrá en ti nuevos deseos, dejaras de ser desobediente, amaras a Dios y su justicia y odiaras el pecado. En el momento en que Dios te toque serás transformado y Dios te dará un corazón nuevo. Y si olvidas por un momento quién eras y digamos que el otro cerdo te habla y trata de convencerte de que vuelva a comer basura.

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