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5 ILUSTRACIONES CORTAS SOBRE LA FE, LAS RELACIONES, EL EVANGELISMO, SALVACIÓN Y EL PECADO



1. FE MUY PEQUEÑA, DIOS MUY GRANDE

Una mujer fue presentada un día a un predicador, con las siguientes palabras: - Esta es la Señora X, una mujer de mucha fe. 

La señora inmediatamente dijo: - Se equivoca usted. Soy una mujer de poca fe, pero que tengo un gran Señor.

 

2. EL ECO

Quizás ustedes hayan oído el cuento del muchacho que vivía en un bosque. Un día creyó escuchar la voz de otro chico, allá a lo lejos. Gritó - ¡Hola! ¡Hola! - y la voz le 

respondió - ¡Hola! ¡Hola! - El niño no sabía que se trataba del eco de su propia voz, y entonces comenzó a gritar insultos que eran contestados inmediatamente. 

Después de un rato, entró a su casa y le contó a la madre que había un muchacho muy malo en el bosque. La madre, que comprendió el caso, le dijo que le hablara bondadosamente al muchacho para ver si le respondía del mismo modo. 

El chico salió de nuevo, hizo la experiencia, y encontró que sus palabras de cariño eran contestadas de la misma manera. 

Este cuento es bastante ilustrativo. Algunos de ustedes piensan que tienen vecinos malos y desagradables. Es probable que la dificultad esté en ustedes mismos. Si ustedes aman a sus prójimos, ellos han de amarles a ustedes.

 

3. LAS DOS PREGUNTAS DE JUAN WESLEY

Cuando Wesley recibía en su casa a los jóvenes que habían sido enviados a prueba a predicar, les hacía dos preguntas: - ¿Se ha convertido alguien? ¿Se ha enojado alguien? 

Si la respuesta era negativa, les decía que no creía que el Señor les hubiese llamado a predicar el evangelio, y les enviaba a hacer otras cosas. Cuando el Espíritu Santo redarguye de pecado, o la gente se convierte, o se enoja.


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4. CREYÓ EN LA PALABRA DEL PRÍNCIPE

Cuenta la historia que un hombre fue condenado a muerte. Cuando ya iba a ser decapitado, el príncipe que era el encargado de la ejecución le preguntó si tenía algo que pedir. Todo lo que el reo pidió fue un vaso de agua. Cuando se lo trajeron, temblaba tanto que no pudo acercar el agua a sus labios. Entonces el príncipe le dijo que se tranquilizara, pues nada le sucedería hasta que hubiese terminado de beber esa agua. 

El hombre confió en la palabra del príncipe, y arrojó el vaso al suelo. No pudieron recoger el agua derramada, y así el reo se salvó. 

Mi amigo, tú puedes ser salvo ahora, creyendo en la Palabra de Dios. El agua de vida se ofrece ahora a todo el que quiera tomarla. Toma de ella y vivirás. 


5. SE DABA POR ALUDIDO

Mi esposa estaba enseñándole a mi hijito una lección de Escuela Dominical. Le estaba explicando la forma en que un pecado se convierte en un hábito. El chico creyó que ya la cosa se le estaba acercando demasiado, y entonces medio ruborizado le dijo a la madre: 

- Mamita, me parece que te estás alejando mucho del tema.