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5 ILUSTRACIONES SOBRE EL EVANGELIO, ABUNDANCIA, CONVERSIÓN, ESPÍRITU, SALVACIÓN

 



1. TODOS PRECISAMOS A CRISTO

Un pastor que viajaba por el Sur de los Estados Unidos, consiguió permiso para predicar en la cárcel local. El hijo de un amigo lo acompañó. Después de la predicación, el joven, que no era cristiano, le dijo al predicador: 

- Espero que su sermón haya impresionado a los criminales. Una predicación de esa clase debe hacerles mucho bien. 

- ¿Te hizo bien a ti? 

- Pero ¡Es que usted estaba predicando a los presidiarios! 

El pastor meneó la cabeza y dijo: - Yo estaba predicando el evangelio de Cristo, y usted lo necesita tanto como ellos. 





2. NO COMÍA SINO MIGAJAS

Una vez oí contar al Reverendo Guillermo Arnot acerca del perro de un amigo suyo. El animal entraba al comedor, cuando la familia estaba sentada a la mesa, y se quedaba quieto, mirando a su amo. Si el amo le tiraba algunas migajas de pan, el perro saltaba y las tomaba en el aire antes de que tocaran el suelo. Pero si ponía un pedazo de carne en el piso, el perro la miraba y no la tocaba, como si fuese algo demasiado bueno para él. 

Así son muchos cristianos - decía el señor Arnot-, están satisfechos con comer migajas, cuando Dios quiere darles comida abundante. Venid sin temor al trono de la gracia, y obtened la ayuda que precisáis. Hay abundancia para todos. 


3. DOS PERSONAS LO CONVIRTIERON 

A un escocés se le preguntó una vez cuántas personas intervinieron en su conversión. 

- Dos - fue la respuesta. 

- ¿Dos? ¿Cómo es posible? ¿No hizo acaso Dios toda la obra? 

- El Todopoderoso y yo me convirtieron. Yo hice todo lo que pude en contra, y el Todopoderoso hizo todo lo que pudo en favor, y triunfó El, alabado sea su Nombre. 


4. ¿HAY ALGO QUE CULTIVAR?

Actualmente oímos mucho acerca de la necesidad de cultivar el espíritu. Cuando hay algo que cultivar, eso está muy bien. Si yo planto un reloj, no creo que pueda cosechar relojitos, ¿verdad? Es que la semilla de la vida no está allí. Pero si planto porotos o patatas, he de tener una cosecha. 

Que nadie se quede sin estar seguro de que haya nacido del Espíritu de Dios. Primero asegúrate de que posees la naturaleza divina, y luego cultívala. 





5. ¡No TE METAS EN Lo QUE NO TE IMPORTA!

Hace muchos años, me dirigía a mi casa en Chicago, cuando vi a un hombre que estaba apoyado contra un farol. Me acerqué y poniéndole la mano en el hombro le dije: - ¿Es usted cristiano? 

Se puso furioso, me amenazó, y yo creía que me iba a pegar. Le dije: - Siento mucho si le he ofendido, pero me parecía que yo le estaba haciendo una pregunta importante. 

- ¡No se meta en lo que no le importa! - me dijo, rugiendo de ira. 

- Es que sí me importa - le dije, al retirarme del 1ugar. 

Unos tres meses más tarde, una mañana muy fría, poco después del amanecer, llamaron a mi puerta. 

- ¿Quién es? - pregunté antes de abrir. 

Una voz desconocida me contestó: - He venido porque deseo ser cristiano. 

Abrí la puerta, y con gran sorpresa vi que estaba allí el hombre que me había maldecido porque le había esa noche junto al farol. 

Me dijo: 

- Le ruego que me perdone. No he tenido paz desde esa noche. Sus palabras me han perseguido desde entonces. Anoche no pude dormir, y resolví venir para que usted orara conmigo. 

Ese hombre aceptó a Cristo, y el momento mismo en que lo había hecho, preguntó: 

¿Qué puedo hacer para el Señor? 

Enseñó en la escuela dominical hasta que estalló la guerra. Entró al ejército, y fue uno de los primeros en morir, pero dejó un elocuente testimonio para Dios.